Geschichtsaufarbeitung
Geschichtsaufarbeitung
Geschichtsaufarbeitung
Geschichtsaufarbeitung

Geschichtsaufarbeitung

Una vez concluida la Guerra Civil española (1936-1939), los ganadores refinaron sus maneras de humillación y castigo contra los presos republicanos y antifascistas. Una de las estrategias más salvajes y menos documentadas fue la de la utilización de los presos como mano de obra esclava. A lo largo de los primeros años de la posguerra, bajo la excusa de la necesidad de reconstruir el país, el Estado español gestionó la utilización de hasta 400.000 prisioneros políticos en una larga lista de empresas públicas y privadas, e incluso en órdenes religiosas.
Muchas de estas empresas aún existen hoy en día, y a pesar de su éxito empresarial tienen una deuda con el pasado que no han cumplido. Algunas de ellas forman parte de complejas multinacionales e incluso cotizan en bolsa. La mayoría alzó su fortuna en los años de la posguerra mediante la utilización de prisioneros como mano de obra gratuita, gestionados por el órgano que se creó a tal fin en la primavera de 1937, el Patronato Nacional de Redención de Penas por el Trabajo (PNRPT), nacido, de acuerdo al ministro de Justicia de la época, Esteban Bilbao Eguía, para “liberarles [a los presos] de su miseria moral limpiándoles de la propaganda satánica que les había embrutecido”.
 

La propuesta Geschichtsaufarbeitung consiste en el envío con acuse de recibo de una carta al gerente general o presidente de cada una de estas empresas que aún hoy operan, en la que se piden explicaciones sobre el pasado de la misma, y en la que se invita a las mismas a que participen en un proceso similar al que sucedió en Alemania con las grandes empresas que se lucraron con mano de obra esclava durante el nazismo. No fueron juzgadas, pero casi sesenta años después de terminar la Segunda Guerra Mundial llegaron a un acuerdo judicial con las víctimas supervivientes y tuvieron que participar en su indemnización. En el caso español estaríamos hablando de empresas como Renfe, MZA, Duro Felguera, Huarte, San Román o Ybarra, entre otras. Cada carta es exhibida junto con el acuse de recibo, prueba irrefutable de la recepción de la misma. Las respuestas de estos directivos, si las hay, serán recibidas en un apartado postal de Barcelona e incluidas junto a la copia de la enviada. 

 


Agradecimientos: Ana Cadena Payton y Carlota Surós