Possunt quia posse videntur I
Possunt quia posse videntur I
Possunt quia posse videntur I
Possunt quia posse videntur I

Possunt quia posse videntur I

Es la forma moderna del estado-nación la que conduce a los recientes procesos de represión social, pero también a un proceso más brutal relacionado con la distinción y aceptación frente a la exclusión y el rechazo. En tanto que aparece un sistema político capaz de definir sus límites y quiénes forman parte de los mismos, también se establece el criterio de quiénes no pueden hacerlo. La construcción de un imaginario colectivo capaz de conglomerar sentimientos de adhesión a una nación es fundamental en este proceso, y es ahí donde aparecen los diversos símbolos identitarios, y muy especialmente la figura de la bandera.

No importa demasiado a qué patria representan o a qué nación aspiran, lo verdaderamente importante es que no pretenden desbordar el marco de ejercicio de poder vigente, sino replicar el mismo modelo con diferentes límites. La propuesta Possunt quia posse videntur I toma como punto de partida la utilización de ese símbolo indiscutible de diferenciación nacional que es la bandera, pero lo hace tratando de destruir la lógica representativa, negando su función. Es un doble juego en el que se plantea, por un lado, retomar el gesto firme de Louise Michel, lideresa de la Comuna de París, alrededor de una manifestación organizada por el sindicato de carpinteros de París en que improvisaría una bandera negra con una falda atada al palo de una escoba, renunciando a cualquier patrón o código de identificación geométrico o cromático. Por otro, asumiendo la paradoja de la bandera que niega su propia condición, sobre- dimensionándola en su lado mayor. El sentido de esta sobredimensión, que alarga las dos piezas en sentido horizontal las vincula al origen del poder soberano: tiene exactamente las dimensiones de una lápida estándar.

En cada una de las dos banderas se ha agregado la definición dada por el diccionario Collins English Dictionary, para los términos estado y nación, aportando una definición aséptica, normativa y académica de estos dos conceptos, capaces de articular los imaginarios (o ficciones políticas) que conocemos. Si un diccionario es capaz de definir qué es una cosa, también niega la posibilidad de qué no puede ser.