Mi primer millón de dólares
Mi primer millón de dólares
Mi primer millón de dólares
Mi primer millón de dólares
Mi primer millón de dólares
Mi primer millón de dólares

Mi primer millón de dólares

La propuesta Mi primer millón de dólares reflexiona sobre el valor asignado al dinero impreso, que no deja de ser una ficción válida sólo para establecer un mecanismo de intercambio basado únicamente en la creencia subjetiva de que será aceptado por los demás habitantes de un país, o zona económica, como forma de intercambio. Para remarcar lo absurdo del pacto creado alrededor del valor impuesto del dinero, me he hecho con la suma total de 16.800.000 intis, o lo que es lo mismo, la equivalencia precisa a un millón de dólares norteamericanos del día en que yo nací.

La paradoja del proyecto radica en que el inti (divisa oficial de la República del Perú entre 1985 y 1991) es una unidad monetaria descontinuada que, además, sufrió una enorme inflación que arrastró a la miseria a cientos de ciudadanos tras la espiral inflaccionaria de 1985. La cifra establecida en un millón de dólares me sirve al mismo tiempo como elemento crítico de una suerte de imaginario colectivo alrededor del dinero y su vinculación con el éxito social.


“Una expresión del desastre que recibimos (del gobierno anterior) es que con este billete (500.000 intis) hace cinco años se hubiera podido comprar una casa de 40.000 dólares. Hoy sólo alcanza, en el mejor de los casos, para un tubo de pasta de dientes…” (Juan Carlos Hurtado Miller, ministro de Economía del Gobierno peruano entre 1990-91)